Porque yo lo valgo
AUDIOVISUAL:
VARIABLES QUE SE PUEDEN TRABAJAR: Autoestima,empatía.
EDAD RECOMENDADA: 12-14 años
SINOPSIS: Un
grupo de chavales, aficionados a un videojuego llamado “La máquina de bailar”,
deciden competir en un concurso para poder reunir dinero y comprar a un amigo
una nueva boa albina, ya que en un desafortunado accidente la mataron y no
saben cómo resolver el problema. Para poder competir necesitan la ayuda de
Johnny, el encargado de los recreativos, que fue campeón de baile años atrás.
REFERENTE TEÓRICO: Reconocer cuáles son nuestras posibles capacidades (para potenciarlas) y
cuáles son nuestros defectos (para subsanarlos) es un paso fundamental para
construir una sana autoestima y crecer como personas.
RAZÓN DE SER: A
través de la reflexión personal y de una dinámica de grupo se ayudará a los
alumnos a considerar dos realidades importantes acerca de la autoestima: la
primera, que todos tenemos capacidades y destrezas que pueden ser fuente de
satisfacción y autoestima cuando están bien orientadas; la segunda, que los
demás pueden ayudarnos en ese proceso de descubrimiento y desarrollo de nuestra
personalidad y por tanto, pueden ser constructores y facilitadores de nuestra
autoestima.
DESARROLLO:
1ª Fase: Introducción y visionado de la escena
El profesor inicia la actividad explicando brevemente
el argumento de la película (ver sinopsis) de la que van a ver una secuencia. A
continuación, se les explica que el protagonista se encuentra bastante mal,
desanimado, frustrado y muy triste, pero que ocurre algo que le hará cambiar.
Se anima a los estudiantes a intentar comprender,
mientras ven la secuencia, las razones por las cuales el personaje se siente
así, y cuál es el motivo de su cambio de actitud.
2ª Fase: Reflexión y profundización sobre el contenido
de la escena
Una vez vista la secuencia, el profesor se dirige a los
alumnos para lanzar una serie de preguntas que guiarán el debate en torno a la
película:
• ¿Qué os ha parecido la escena y cómo la habéis
interpretado? ¿Qué le ocurre al protagonista?
• Profundización en las emociones del personaje: ¿Por
qué se encontraba así? ¿Es comprensible?
• Conexión entre lo que el personaje siente y cómo
piensa acerca de sí mismo: ¿Tiene algo que ver para que el chico se sintiera
tan mal la manera de pensar que tiene sobre sí mismo? ¿Qué opinaba acerca de
sus capacidades?
• Detenerse a reflexionar en si es cierto que el chico
no tenía capacidades para el concurso, tal y como él pensaba, o por el
contrario el problema era que no sabía cómo utilizarlas eficazmente: ¿Era
verdad que el chico no pudiera concursar porque no tenía capacidad? ¿Entonces
qué era lo que ocurría verdaderamente?
• Considerar la intervención de Johnny (Santiago
Segura) y el papel que juega para que todo acabe bien: ¿Cómo termina la
escena? ¿Qué ocurre para que todo acabe bien? ¿En qué sentido ayuda al chaval?
¿Qué solución le propone? ¿Qué resultado tiene esa
ayuda finalmente?
¿Cómo se siente el chico con ello?
3ª Fase: Aplicación práctica de los contenidos
(Dinámica del abanico)
Como el protagonista, tenemos capacidades, virtudes,
potencialidades… que muchas veces desconocemos pero que son como diamantes en
bruto, piedras preciosas que están sin pulir, que no sabemos cómo usar, pero
que bien encauzadas son tesoros que nos ayudan a sentirnos bien, a estar
satisfechos con lo que hacemos y a querernos más y mejor.
¿Sabéis cuáles son algunas de vuestras potencialidades?
¿Cómo podríais sacarle provecho? Este es el momento de empezar a investigar, y
al igual que en la película, utilizaremos la ayuda de los demás para descubrir
esos “puntos fuertes” y la manera de aprovecharlos
Funcionamiento de la dinámica:
Los alumnos se sientan en círculo, cada uno tiene un
folio en el que escribirá su nombre en la parte superior. A continuación, todos
doblarán el papel justo por debajo de su nombre.
Cuando el profesor diga “YA” los folios empezarán a
circular pasando de un compañero a otro en el sentido de las agujas del reloj.
Al poco tiempo, el profesor gritará “ALTO”.
En ese momento, cada alumno (que tendrá el folio en el
que algún otro habrá escrito su propio nombre) escribirá justo debajo del
nombre de su compañero una capacidad que crea que tiene y cómo podría
potenciarla. Entre las dos cosas no debería ocupar más de dos líneas.
(Ejemplo: “Es muy simpático y seguramente podría
utilizar su simpatía para conocer gente nueva”; o “Tiene mucha habilidad para
resolver problemas; seguro que podría ayudar a algún amigo cuando lo está
pasando mal o está agobiado”).
Una vez escrita, cada alumno volverá a doblar el folio
justo por debajo de donde escribió, de manera que con cada doblez (se verá que
es un zigzag) el folio irá adquiriendo forma de abanico.
Si al decir “ALTO”, un alumno recibiera su propio
folio, tendría que realizar el mismo ejercicio pero pensando en sí mismo.
El profesor puede repetir el proceso tantas veces como
quiera, hasta que cada folio se haya convertido en un abanico.
Para terminar, se entregará a cada alumno el folio en
el que escribió su nombre, de forma que pueda tener toda la información
recogida tras el ejercicio.
PROPUESTA DE CONTINUIDAD:
Si quiere hacerse el ejercicio aún más completo y
personal, puede proponerse al grupo que cada vez que escriban algo del
compañero, se basen en alguna experiencia que hayan tenido con él, incluso
aunque no sean amigos, haciendo más cercano el comentario. (P.e. “Una vez le
dije algo que no me gustaba de él y se mostró muy comprensivo conmigo. Creo que
tiene una gran habilidad para no enfadarse”). Otra opción que ayuda a otro a
ser consciente de sus habilidades es decir cómo demuestra dicha habilidad,
concretando así en los comportamientos y expresiones que utiliza.